Soy un joven periodista que decidió dejar su trabajo estable en los medios de comunicación, en búsqueda de cumplir su sueño de dar la vuelta al mundo. Todas mis experiencias son difundidas mediante textos e imágenes que cuentan con una perspectiva propia.

 

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Acerca de mí

© 2016 por Danel Ayesta. Producida con Sueñosdemochila.com

Guía para viajar a Marruecos, a dedo y en casas de familia

El país de las dos impresiones. El de la intensidad en sus centros turísticos, con decenas de personas intentando ofrecerte algo y el que te quiero mostrar: el de la hospitalidad. Un viaje que esperaba ser de un mes pero se extendió a casi dos gracias a las increíbles personas que la ruta me cruzó.

 

 

Marruecos es un país del que poco se sabe. Por lo menos esa es la conclusión que saco tras casi dos meses de viaje por estas tierras. Cuando deambulaba por diversas webs me cruzaba con advertencias, peligros e historias que podrían tranquilamente desestimar la idea de hacer AutoStop y menos con mi pareja.

Lejos de atemorizarme, me motivó porque mi viaje es distinto al que marcan los sitios turísticos y viajar diferente da otra perspectiva de las cosas y cruza con otras historias. La gran posibilidad de desmitificar y créanme que en Marruecos no fue para nada difícil.

Informaciones y consideraciones para una mochileada distinta por “La Puerta de África”


AutoStop 

Antes de viajar leí a una reconocida blogger argentina insistiendo con que en Marruecos el AutoStop es pago. Me imaginé en Bolivia, teniendo que aclarar vehículo por vehículo que estaba viajando sin presupuesto para transporte y encima con un traductor. Nada de eso sucedió. Si no tiene cartelito de taxi es un vehículo particular.


 

 

Hicimos más de 3000 kilómetros. Desde Tánger hasta la puerta de Sahara Occidental (ida y vuelta) y en ningún momento nos insinuaron dejar algún Dirham (moneda oficial). Por esas tierras la práctica del AutoStop es habitual y conocen el concepto. Comúnmente se ve gente local estirando su dedo índice y sólo una vez observamos extranjeros con el pulgar hacia arriba.
 

De los 25 países que recorrí Marruecos fue el más sencillo. A veces sentía que elegía el vehículo de lo fácil que era. Ni siquiera había que esforzarse en determinadas circunstancias por encontrar un buen punto. Lo que sí, siempre intentaba que la policía no esté cerca para evitar malos entendidos.

El turismo es la principal fuente económica del país y el cuidado al turista es hasta excesivo. Si un automovilista traslada extranjeros sin un permiso especial puede llegar a tener problemas con la policía. Junto a mi novia he tenido que interceder en algunas ocasiones, explicando que estábamos haciendo AutoStop y que no nos estaban cobrando. No entra en la cabeza de “los guardianes del orden” esta idea, demostrando  poco que conocen a sus propios compatriotas.


El idioma no es un impedimento para viajar

Marruecos tiene dos idiomas oficiales. En primer término el árabe y en segundo el amazigh, proveniente de sus nativos los Bereberes. Los idiomas administrativos son el árabe clásico y francés.  En nuestro caso sólo hablamos inglés y portugués, pero no es un impedimento para comunicarse.

Hemos conocido personas que hablaban un poquito de inglés e inclusive español. Los marroquíes están muy interesados en aprender lenguas y si se da la circunstancia en la cual no hay coincidencias de idiomas, tengan la tranquilidad que ellos tendrán la bondad de hacerse entender.

 

 

Nos pasó de hacer AutoStop y terminar en la casa de un señor que hablaba árabe y francés. Con simples gestos alcanzó para entender que nos estaba invitando a dormir y comer. Luego gracias al google traductor pudimos conocer más de él.
Cuando el vehículo frenaba, sólo decíamos el nombre del destino y apuntábamos con nuestro dedo la dirección que debíamos tomar. Los aromas, la música, Messi y algunos monosílabos. Siempre había forma de conectar y registrar hermosos momentos.


Invitaciones paralelas

Si vas a hacer dedo en Marruecos tené en cuenta que hay altas posibilidades de que termines en la casa del conductor y conozcas al primo, tío, amigo y demás. Los marroquíes tienen un sentido de hospitalidad muy fuerte tanto las personas con alto poder adquisitivo como al que nada le sobra.


 

 





























Nosotros hemos tomado las manos que nos han extendido y no nos arrepentimos. Nos hemos sentido como en casa. Nos trataron como un hermano, nieto o hijo y nunca, jamás nos pidieron algo a cambio más que compartir con ellos. Contarles de nosotros y compartir gratos momentos con el famoso té de por medio y diversas comidas típicas cuya forma de comer es un signo de hospitalidad.  La aplicación Couchsurfing puede también abrir puertas a experiencias como estas pero hay que estar muy atentos a no dar con un guía que tenga segundas intenciones.

Couchsurfing en Marruecos

Resultó un tanto difícil. Conocimos gente espectacular que desde un principio nos abrieron las puertas de sus casas. Dispuestos al intercambio cultural que pregona Couchsurfing y adaptándonos a diferentes dinámicas que pueden darse en un hogar.  Pero también hubo mucha gente que aceptó la solicitud, o puso quizás, y luego terminaba aclarando que era guía y vendía sus servicios. También estaban los que aceptaban, dejaban su teléfono, y luego por Whatsapp daban vueltas como una calesita sin entender qué pretendían.


 

 

Es importante leer con detenimiento los perfiles y revisar las referencias (leer consejos de Couchsurfing), aunque a veces no son un buen indicativo. Hemos estado en casas de gente que no tenía referencias y nos han tratado de mil maravillas. También hemos sido parte de secuencias raras. Un chico que nos dejó 3 horas en un café y volvió luego como si nada porque logramos localizarlo por teléfono.
No fiarse de Couchsurfing. Pueden que reciban un “aceptar” de alguien que no sabe cómo funciona la plataforma.


La gastronomía en casa

Entre tantas cosas Marruecos fue un deleite al paladar. Comida callejera que disfrutamos pero nada como la hecha en casa, con amor y para peculiares invitados. Exquisitos desayunos con Té o Café para tomar y diversas opciones para comer. Siempre el pan presente (alimento subsidiado por el gobierno) ya sea para mojar en aceite o untar fromage (triangulitos de queso). Aceitunas, mermeladas, mortadela, masas cuadradas de hojaldre y tanto más.

En el almuerzo disfrutamos de Tagin en sus diversas variedades. Pollo, carne vacuna o pescado rodeado de diversas verduras y dentro de una “taginera”. Nada de platos y cubiertos. Trocitos de pan que hacían las veces de tenedor e iban arrastrando el alimento. Los viernes, el día del Cuscús.  Se trata de una comida preparada con sémola de trigo, arroz u otro cereal, acompañada de diversos ingredientes como carne de ave o de cordero y diversas hortalizas.


 

 

Comimos tres veces. En principio con cuchara al igual que los anfitriones pero un día antes de irnos, experimentamos el último Cuscús bajo otra modalidad. “Sé come con la mano”, nos indicaron mientras hacían bollos y bollos  hasta introducirlos en la boca, chupándose los mismos dedos que luego volvían a la fuente de la que todos comíamos.

A la propuesta mencionada, en la calle se le suman Chawarman, Paninis, harira (sopa), pizzas, hamburguesas, pollo y demás opciones. La gastronomía marroquí es muy exquisita y económica. Nada más seductor para un viajero de bajo presupuesto.


En las casas, siempre hay lugar para uno más


Suelen ser muy amplias, hasta las más humildes. Casi nunca faltan los largos sillones en el living que generalmente se convierten en la cama del visitante. Pisos revestidos con grandes y pintorescas alfombras. Importante sacarse las zapatillas antes de ingresar a determinados sectores de la casa para evitar estropear el decorado.

 

 

 

En los baños de las familias más pudientes suele haber inodoro y ducha tanto de agua fría como caliente. Los más humildes cuentan con una letrina y una manguera. Esporádicamente se encuentra papel higiénico y ducharse implica darse un baldazo de agua fría. También están los que calientan el agua en la hornalla pero para disfrutar de un buen baño la opción es el “Hammam”.


La ducha popular


También conocido como baño árabe o turco, el Hammam es una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Desempeñan un importante papel en las culturas del Medio oriente como punto de reunión social, ritual de higiene y como elementos arquitectónicos. Si bien hay una división de sector  – hombres por un lado y mujeres por el otro -, en algunos centros turísticos se ofrece el servicio compartido bajo precios exorbitantes.

 

 

 

En Rabat fui invitado por un amigo y resultó interesante por tratarse de una nueva experiencia. En esta ocasión el servicio incluía exfoliación. Acostado en una camilla, con una esponja, un empleado frotaba distintas partes del cuerpo retirando la piel muerta. También había duchas y diferentes espacios compartidos.

En mi segundo experiencia, más popular, la exfoliación se la practicaban entre los diferentes asistentes. No había duchas sino baldes y canillas tanto con agua fría como caliente. Se podía permanecer bajo el baño de vapor el tiempo que uno quisiese por tan sólo 1 euro.


Moneda marroquí

La moneda de curso legal es el Dirham marroquí. En los centros turísticos encontraran varias casas de cambios que generalmente mantienen la misma cotización. Se puede visualizar claramente en grandes pizarras y suele mantenerse estable el valor de cambio.

 

 


1 euro equivale a 11 Dirham, mientras que 1 dólar merodea los 9 Dirham. Es muy probable que los comerciantes reconozcan como una forma de pago el euro, pero suelen cotizarlo a 10 Dirham. También reciben Libras esterlinas y francos suizos, entre otras monedas de países limítrofes.
 

Presupuesto de viaje


Marruecos es un país muy económico pero puede resultar caro para el mochilero si no está atento. No hay precio establecido y es cultural la práctica del “regateo”, en especial en indumentaria, vajillas y demás. En cuanto a la comida, también es importante consultar antes de consumir o bien apostar por aquellos locales que cuentan con carta de precios y tener en consideraciones las fechas en las cuales uno desee visitar Marruecos. De mayo a septiembre es temporada alta y por ende los precios tienden a aumentar.

Pero en términos generales, para el mochilero que busca en los mismos sitios en donde consumen los locales, la jarrita de té ronda los 50 centavos de euro al igual el café con leche. Los sándwiches (Shawarman, paninis) que siempre vienen acompañados con papas fritas, alrededor de 2 euros. Pizzas medianas (presentadas como grandes) desde 3 euros al igual que el Tagin, si bien en esta caso puede variar dependiendo su dimensión. Harira (sopa) 50 centavos y suculenta. Una excelente opción de paso para mantener distraído al estómago.


 

 

Estos precios generalmente se registran en locales más populares, ubicados en las periferias o a veces dentro del mismo circuito turístico. Nada mejor que comer rodeado de marroquíes para conectar aún más con la cultura. Ver sus movimientos peculiares y sentirse dentro de una película.

En caso de querer economizar aún más, las frutas y verduras son muy económicas y en muchas oportunidades naturales, orgánicas. Siempre había alguna naranja en nuestra mochila (50 centavos de euro el kilo), algún pan / queso triangulito (10 centavos) y aceitunas (50 centavos). Para los golosos, hay magdalenas y varios snacks en los kioscos que van desde los 10 centavos.

En cuanto a las ofertas hoteleras, lo mejor es gestionar personalmente. En los hoteles que están fuera de la Medina (así se denominan las zonas céntricas), puede conseguirse una habitación con cama matrimonial con wifi, ducha con agua caliente por 9 euros (4,5 por persona).
Es importante negociar el precio para llegar a esa cifra estimativa.


Los hostels son más costosos y los pueden chequear en los diferentes reconocidos buscadores. Como particularidad, hemos llegado a ver leyendas en la cuales obligaban a las parejas a presentar certificado de matrimonio para poder ocupar una habitación privada.
 

En cuanto a los transportes urbanos hay tres categorías: taxis compartido (5 Dirhams aprox.) y buses locales (3 Dirhams aprox.) y taxis con taxímetros. La última opción también es muy económica y la hemos usado para salir de la ciudad cuando no encontrábamos otra alternativa (no saben lo cansador que puede ser encontrar una parada de buses). Si es el precio oficial lo vale y mucho, pero nos pasó de un taxímetro que empezó a subir de precio de forma escandalosa. Le dijimos al chofer “nos bajamos cuando llega a 20 dirhams” y finalmente nos llevó a nuestro destino cuando faltaban aún dos kilómetros.

Si viajas desde España, la opción es tomar un ferry desde Algeciras cuyo costo ronda los 27 euros o bien optar por conseguir algún vuelo low cost. También está la opción de hacer “Barco Stop”, como hicimos nosotros, y llegar a la máxima sensación aventurera. Si deseas saber más de nuestro viaje por Marruecos, puedes repasar nuestra experiencia por el rif y la Ruta del Hachis

 

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